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Juana Paula Manso (1819-1875)

Nació en Buenos Aires el 26 de junio 1819, fue escritora, traductora, periodista, maestra y precursora del feminismo en Argentina, Uruguay y Brasil.
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Juana Paula Manso, nacida en Buenos Aires el 26 de junio 1819 y fallecida el 24 de abril de 1875 en la misma ciudad, fue escritora, traductora, periodista, maestra y precursora del feminismo en Argentina, Uruguay y Brasil.

Vivió con su familia en Montevideo y Río de Janeiro, a causa la persecución política de Rosas. En Río de Janeiro, Juana se casó y viajó con su marido por los Estados Unidos y Cuba. Volvió a Buenos Aires después del exilio ya sin su marido y se instaló definitivamente en Aires, en 1859.(…)

Juana Manso abrevaba en concepciones que eran identificadas con el movimiento de Mayo.(…) Junto con otros intelectuales de la época –entre los cuales se destaca Domingo F. Sarmiento– Manso estaba comprometida con el proyecto ilustrado de la educación popular, esto es, con la construcción republicana mediante la educación del conjunto de la ciudadanía. Su obra escrita y su actividad pública no tomaron a la personalidad individual como factor formativo de la educación publica, sino que ésta se vinculaba con la construcción de un colectivo alfabetizado incluido en las instituciones republicanas y el progreso nacional. (…)

En concordancia con las ideas de la ilustración y con las reflexiones roussonianas acerca de la importancia de la educación, ella deseaba desechar la esclavitud, el racismo; así, luchó contra los prejuicios y la intolerancia lo que incluía tensiones en relación con la eliminación del indio, una práctica muy frecuente en su época. Asimismo planteó la necesidad de superar convenciones sociales en el logro de la felicidad. Manso disputó con diversos elementos de las tradiciones culturales y la superación de convenciones familiares o religiosas. (...)

Además de sus discrepancias y críticas hacia el catolicismo dominante, algo que la sociedad de su tiempo no le perdonó fue permitirse ser una mujer librepensadora. Por esos dos motivos, cuando falleció su cuerpo quedó dos días insepulto por negársele un lugar en los cementerios de Chacarita y Recoleta –ambos católicos– por no haber permitido que un sacerdote católico le diera “los últimos sacramentos”.(...)

La palabra como espectáculo público

Manso fue una periodista que utilizó su escritura como modo de lucha para discutir con los prejuicios de su época y de su género. Ella participó, en Montevideo, del salón literario que reunía a varios de sus compatriotas exiliados. Sus primeras composiciones poéticas las publicó en periódico El Nacional de esa ciudad (en 1841). En su estadía en Brasil, Juana funda O Journal das Senhoras. Modas, Litteratura, Bellas Artes, Theatros e Critica. Éste –publicado entre 1852 y 1854– fue el primer periódico feminista latinoamericano. Manso también escribió en La ondina del plata, publicación que tuvo una gran influencia en la mujer del siglo XIX. (...)

En Buenos Aires publica artículos en el periódico La ilustración argentina.

Juana Manso sabe que en la prensa puede hallar a su mejor aliado, es así que en esa ciudad funda el Album de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros (aparecido el 1ro. de enero de 1854). Este periódico tuvo la particularidad de llevar el nombre de su directora, que además firmaba como propietaria. La sociedad porteña no le dio buena acogida al diario y éste se publicó sólo durante ocho semanas. (…)

En tanto polemista y autoasignándose un rol de difusora, Manso seleccionó la modalidad de la lectura pública y la conferencia como modo de intervenir en las ideas de su época. Esta modalidad tenía la intencionalidad de desarrollar conciencia y constituía un espacio no bien visto para las mujeres, por lo que Manso fue personalmente hostigada en repetidas oportunidades. Según Zucotti, Manso fue quizá la primer conferencista de Argentina.(…)

Otra práctica que Manso realizó reiteradamente fue la de la traducción; ella sostenía “yo prefiero traducir porque mis ideas tal vez no tengan autoridad”. Tradujo La libertad civil, de Lieber, Naturaleza y valor de la educación de John Lalor, Lecturas e informes de Horace Mann, entre otras obras. También en las cartas encuentra Juana Manso la oportunidad de revisar aspectos de la cultura y la educación y de difundir información. Ello lo hace con la correspondencia que mantiene con Sarmiento y con Mary Mann, que también publica. En Brasil, escribió dos novelas La familia del Comendador (1854), cuyo tema era la injusticia del racismo, e inspirada en la supresión del tráfico de esclavos, y Misterios del Plata, un análisis sociopolítico donde se sostiene que todos los males sociales se producen por la incultura. También el uso de la palabra escrita fue su principal arma para desplegar sus ideas sobre la educación y discutir con sus contemporáneos. Probablemente uno de los aportes más importantes a la educación la realizó a través de la Revista Anales de la Educación Común. Ésta era una publicación de carácter semioficial, patrocinada por el gobierno argentino y la provincia de Buenos Aires, pero independiente de las autoridades escolares. Apareció el 1 de noviembre de 1858, fundada y dirigida por Sarmiento hasta 1865, fecha a partir de la cuál la dirigió Manso, hasta 1875. Manso publicó también el Compendio de la Historia de las Provincias Unidas del Río de La Plata (1862), que fue utilizado para la enseñanza de la historia argentina en las escuelas. A través de él, Manso proponía que el estudio de la historia se extienda a la familia y mueva a los padres, para que participen en la instrucción de sus hijos. Publicó también una Historia general del Descubrimiento y la Conquista de Nuevo Mundo al alcance de los niños.

Desacatando reglas: gritos masculinos o susurros de mujer

Todos mis esfuerzos serán consagrados a la ilustración de mis compatriotas y tenderán a un único propósito: emanciparlas de las preocupaciones torpes y añejas que les prohibían hasta hoy hacer uso de su inteligencia, enajenado su libertad y hasta su conciencia a autoridades arbitrarias en oposición a la naturaleza misma de las cosas. Quiero y he de probar que la inteligencia de la mujer, lejos de ser un absurdo o un defecto, un crimen o un desatino, es su mejor adorno, es la verdadera fuente de su virtud y de la felicidad doméstica porque Dios no es contradictorio en sus obras y cuando formó al alma humana, no le dio sexo.”

Juana Manso tenia conciencia de que las democracias, al nacer, habían cometido un grave error: descuidar la condición de la mujer, negándole existencia política y sus derechos ciudadanos. (…)

Podemos considerar a Manso como una feminista confesa. La imposición de sus aspiraciones tuvo una repercusión que pretendió ser radical sobre al situación de la mujer fuera de la familia. La quería integrar al mundo de la educación a través de su formación. Apuntaba al fortalecimiento de la individualidad femenina, actitud que le generaría nuevos tipos de convivencia. Su lucha se centró en la prolongación de los espacios de participación de la mujer en el campo de la educación y en lograr desestimar distinciones impuestas por su condición de genero. Manso demuestra su habilidad para traducir, a través del conflicto político, la diferencia social de los géneros; las mujeres no son miembros plenos de las organizaciones revolucionarias. Excluidas de la esfera pública por tradición tienen, no obstante, conciencia de su capacidad intelectual.(…)

Educación como emancipación

(…) Las ideas de la Manso antes mencionadas se cristalizan en su pensamiento sobre la educación. Ella reclamaba que la emancipación de la Nación debía ser también la emancipación de sus intelectos y en las ilustración de ellos debían concentrarse los esfuerzos del Estado: (…) En el contexto en el que la Argentina se encontraba, la educación tornábase una de las prioridades fundamentales siendo considerada como instrumento sociopolítico imprescindible para modernizar la estructura del territorio. (…)

Manso se ocupó de promover la escolarización en general –y la de la mujer en particular– de diversos modos. En las dos épocas en las que vivió en Montevideo fundó un colegio, el Ateneo de Señoritas (en la primera como iniciativa propia y en la segunda a solicitud de las autoridades uruguayas). Desde allí, se opuso a la enseñanza sectaria, restringida y discriminatoria. Abogó por la educación popular, gratuita, metódica, mixta, científica, abierta a todas las clases sociales. Ella promovió fuertes elementos que componían el liberalismo que predominaba en el mundo: república, constitución, educación pública, prensa y bibliotecas populares. Tuvo dos preocupaciones centrales: que la educación en todas sus dimensiones alcanzara a las mujeres (y viceversa) y que la formación no estuviera apegada a una educación católica dogmática. Acerca del primer aspecto, Manso fue la iniciadora de un movimiento de coeducación como modalidad que parte del reconocimiento de igualdades entre varones y mujeres. (...) Impulsada por Sarmiento, en 1858 Manso asume la dirección de una escuela para alumnos de ambos sexos, cuyo establecimiento fue muy resistido por las mujeres de la Sociedad de Beneficencia, que se ocupaban de la educación de las niñas y que veían a la coeducación como inadmisible. (…)

Escuelas con metodologías progresivas

(...) Muchas preocupaciones acerca de la formación de docentes que se plasmarían –años después– en la generalización de las escuelas normales y el normalismo como corriente, pueden encontrarse en la correspondencia entre Mary Mann y Juana Manso.

En 1869 Juana Manso es designada vocal del Departamento de Escuelas. Desde allí, proponía que se formaran comisiones parroquiales para la atención de la infancia indigente, con alimentos, ropas y libros; así se constituyó en la precursora de cooperadoras escolares que han perdurado –aún cuando sus sentidos hayan ido cambiando– hasta al actualidad. También en esos momentos fomentó las conferencias para maestras; en 1871, fue nombrada miembro de la Comisión Nacional de Escuela, siendo la primera mujer en ese lugar.

Manso se ocupó también de las cuestiones metodológicas de la enseñanza ligadas a la táctica cotidiana escolar. (…) Proponía educar al niño interpretando su naturaleza. Para lograrlo proponía dividir la niñez en cuatro períodos (…) Así, introducía la práctica del gradualismo de la instrucción, que luego se generalizaría. (…)

Consecuentemente proyecto hábitos de conducta por parte de maestros y preceptores: desterrar el terror y el castigo corporal, sanciones que despiertan rencor y despecho. Utiliza términos como respeto, estímulo, voluntad de aprender, amistad, métodos modernos, igual sistema de educación en colegios públicos y privados. (…) También incitaba a enseñar a través del juego.

Manso apoyó a Sarmiento para que alcanzara la presidencia de la Nación y diseñó junto con él, el sistema educativo que luego se plasmaría para todo el país. También se incorporó al partido autonomista en el que militaban los presidentes Mitre y Sarmiento, entre otras personalidades.(…)

Ella planteaba “No somos utopistas (las educadoras) sabemos que el nivelamiento social es imposible ya que el dinero siempre dividirá a los hombres en clases”. Consecuentemente, la educadora supone que la hija de un pobre, destinada a ser mujer de un pobre también, no puede perder un tiempo destinado al trabajo en aprender a bordar, cantar o tocar el piano. Esa niña de escasos recursos, deberá gozar de una educación más amplia y mejor adaptada a las necesidades de su época. (…)

Manso era consciente de que no sólo la escuela educa al hombre, sino la sociedad toda, aún desde los órganos de difusión. (…)

Educar tempranamente en la libertad ilustrada: Jardines de Infantes

Una de las contribuciones que Manso hizo a la educación argentina fue proponer la creación de los Jardines de Infantes, a partir de algunas experiencias previas. Algunos escuelas tipo Jardines habían comenzado durante el gobierno de Bernardino Rivadavia, en la década de 1820. (…)

A través de Anales, Manso difunde los beneficios de los Jardines de Infantes, informa a las maestras sobre el carácter de los mismos, recomienda canciones y ejercicios adecuados, traduce canciones para rondas, introduce la gimnasia y los juegos. Manso fue promotora de las ideas de Pestalozzi y Froebel, a quienes se ocupó de traducir. Se posicionaba en el pensamiento de Pestalozzi con la idea de transformar estas escuelas de niños pequeños en Kindergarten y seguir de ahí la organización ascendente. (…)

Conclusiones

Juana Manso fue parte en la lucha que algunos intelectuales de fines del siglo XIX –aquéllos que estaban construyendo el armado institucional del Estado-Nación– quienes confrontaban con los resabios de la cultura colonial y la hegemonía de la Iglesia Católica. Autoras como Kaufmann y Zucotti han destacado como la sociedad rioplatense del siglo XIX no le perdonó a Manso el no sometimiento a las formas y el estilo que “debían” seguir las mujeres. (...) Esta ha sido una tendencia que se repite en la consideración de la mujeres que han tenido un importante papel en la cultura argentina; usualmente la historia las recuerda y las registra no como seres políticos con posiciones disruptivas respecto a los roles sociales que les habían sido asignados, sino como abnegadas, sacrificadas, voluntaristas por sobre todas las cosas. En ese giro discursivo la politicidad de ese sujeto es trocada por obstinación voluntarista. Por su parte, Zucotti sostiene –destancando el uso que Manso hace de su voz, no en el “correcto susurro femenino” sino en el grito arrebatador– que si la voz se “masculiniza, la época se lo paga robándole el cuerpo, haciendo circular su figura como la de un Sarmiento dudosamente femenino, en una única fotografía que circula entre sus biógrafos; ella no logra tutelar su propia imagen pública”.(…)

Si uno recorre las características que los sistemas educativos alcanzaron en su despliegue, encuentra numerosos rasgos que –aunque anónimamente– reflejan problemas y propuestas que Juana Manso se formuló: el temprano despliegue la educación inicial, la profesionalización docente, la ausencia de dogmatismo en la enseñanza, la difusión del republicanismo, la tolerancia y el respeto por quienes transitan la formación. Probablemente, su principio más formativo en la época en la que vivió, fue su convicción acerca de que la emancipación de la Nación implicaba la emancipación de sus intelectos, y ello desató consecuencias que muchas veces la hicieron objeto de condena.

Para esta efemérides hemos reproducido parcialmente el artículo JUANA P. MANSO (1819-1875), de Myriam Southwell, publicado originalmente en Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París. UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXXV, n° 1, marzo 2005 ©UNESCO: Oficina Internacional de Educación, 2005.

Obras de Juana Manso en la biblioteca

Manso, Juana (2006). La familia del Comendador. Buenos Aires : Biblioteca Nacional : Colihue

Manso de Noronha, Juana (1924). Los misterios del plata : Episodios históricos de la época de Rosas escritos en 1846. Buenos Aires : Jesús Menéndez

Manso de Noronha, Juana. Los misterios del Plata : Novela histórica original (1899). Buenos Aires : Imprenta Los Mellizos

Obras sobre Juana Manso en Memoria Académica

Ferrero, Adrián (2006) Atreverse a narrar. Miguens, Silvia. Cómo se atreve. Una vida de Juana Paula Manso (novela). Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2004, 284 páginas. Clio & Asociados, (9-10) : 156-158. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.10329/pr.10329.pdf

McMeley, M. (2007). Oportunidades y límites en las leyes nacionales sobre la educación (1869-1876). I Jornadas Nacionales de Historia Social, 30, 31 de mayo y 1 de junio de 2007, La Falda, Córdoba. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.9630/ev.9630.pdf

Southwell, Myriam (2011) Lo social como interpelación a la pedagogía : mujeres educadoras en disputa con sus épocas. EN: M. Krichesky (Comp.) - Pedagogía social y educación popular. Buenos Aires : UNIPE. Editorial Universitaria. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/library?a=d&c=libros&d=Jpm835
 
Obra sobre Juana Manso en la colección de la biblioteca

Chavarría, Juan Manuel (1947). La escuela normal y la cultura argentina. Buenos Aires : El Ateneo

Deleis, Mónica (2001). Mujeres de la política argentina. Buenos Aires : Aguilar

Fletcher, Lea (comp.) (1994). Mujeres y cultura en la Argentina del siglo XIX. Buenos Aires : Feminaria

Guaglianone de Delgado Fito, Manon V (1968 ). Juana Manso : Una vida al servicio de la cultura argentina. Buenos Aires : M.V. Guaglianone de Delgado Fito

Lewkowicz, Lidia F. (2005). Juana Paula Manso. EN: Boletín de la Academia Argentina de Letras. Vol. 70 No. 281-282 (2005), 709-128

Lewkowicz, Lidia F. (2000). Juana Paula Manso (1819-1875) : Una mujer del siglo XXI. Buenos Aires : Corregidor

Lewkowicz, Lidia F. (2000?). Juana Manso & Golda Meir : Dos mujeres del siglo XIX. La Plata : Al Margen

Lewkowicz, Lidia (2007). Juana Manso y su conexión con los poetas uruguayos. EN: Boletín de la Academia Argentina de Letras. Vol. 72 No. 293/294, 543-558

Lewkowicz, Lidia F. (2006). Una amistad perdurable: Juana Manso y Bartolomé Mitre. EN: Boletín de la Academia Argentina de Letras. Vol. 71 No. 283-284 , 179-181

Mercante, Víctor (1930). Maestros y educadores. La Plata : (s.n.)

Pellettieri, Osvaldo (ed.) (2000). Itinerarios del teatro latinoamericano. Buenos Aires : Galerna

Ruiz, Elida (selección, pról. y notas) (1980). Las escritoras : 1840-1940. Antología. Buenos Aires : CEAL

Southwell, Myriam (2005). Juana P. Manso : 1819-1875. (S.l.) : (s.n.),

Velasco y Arias, María. Juana Paula Manso. (S.l.) : (s.n.)

Velásquez, Raúl A. (1967). Las maestras jardineras. La Plata : UNLP. FAHCE. Departamento de Ciencias de la Educación


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